sábado, 15 de septiembre de 2012
PRINCESITA CUARENTONA
lunes, 2 de abril de 2012
FRAGAS DO EUME
FOGAR DE BREOGÁN, DIN
Bromas las justas
Se puede mentir, durante mucho tiempo, pero cuando bromeamos debemos ser cautelosos, pues tendemos a caer en el reino de la estupidez cuando nos pasamos de largo. Eso es lo que sucede en Galicia desde hace mucho tiempo, que a fuerza de mentirnos tanto, la mentira es más potable que la burla a la que nos somete el Partido Popular. Porque sí, no nos vamos a engañar, el PP nos gobierna con mayoría absoluta los últimos 20 años de los últimos 24. Y están ardiendo las Fragas. La mentira es que en estos 20 años han hecho todo lo posible por proteger el patrimonio natural, de ahí la insignificante pérdida de masa forestal estas últimas décadas. La burla es ver a Feijoo, Rajoy y Louzán con una manguera en un incendio. Allá cada cual, pero a mí nadie podrá convencerme de que los incendios en Galicia no tienen responsabilidades políticas, no porque hayan encendido la mecha, sino por el constante desprecio por todo aquello que tiene valor en nuestra tierra. Mire usted, que diría Aznar, así no se gobierna.
Y por último un mensaje a los gallegos: NO HAY PUEBLO MÁS IGNORANTE, RETRASADO, ESTÚPIDO, BURRO, BURRO, BURRO, ASNO, NECIO, INCULTO, BORREGO, INDECENTE, CORRUPTO, ESTAFADOR, DEMENTE que el nuestro. Pongan estas palabras en gallego y tendrán la definición exacta de nuestro pueblo. Proclamo desde aquí mi renuncia a la galleguidad, me produce sonrojo decir que soy gallego, nada hay más despreciable. Mexan por nos e din que chove, así somos, así nos va y ese es el asco que damos.
miércoles, 14 de marzo de 2012
COSAS DE CASA
Un cuento político
Érase una vez una institución política de una pequeña provincia del noroeste ¿español? (bueno, para algunas cosas sí nos dicen españoles, para otras nos obligan a ser gallegos). Pongamos que el presidente de tal institución se llama X. De esta institución depende otra que no es más que un centro de acogida para niños con dificultades, sean cuales sean, a la que vamos a llamar CI, y cuya dirección gerente depende de X. Este, hace unos años, nombró a Z como su persona de confianza en la dirección de CI, dicen las malas lenguas que a sus 28 (creo que eran 26) años su experiencia laboral consistía en ser socorrista de una playa, desde luego no se certificaba ninguna otra. Durante unos cuantos años hizo su trabajo, y que los que lo sufrieron que lo juzguen, no es el motivo de estas letras. Hace unas semanas X decidió que Z ya había realizado su tarea, y junto a todo su equipo la cesó en el cargo, con la intención de nombrar en su lugar digamos a Y. Hasta aquí, mas allá del socorrismo, nada demasiado reseñable. Pero ahora viene lo mejor del cuento.
Uno de los centros que forman CI, al que denominaremos M tendría el puesto de director vacante por jubilación de L, al que solo puede optar alguien perteneciente a la plantilla de CI. Bueno, pues X decide lo siguiente. Ya que L se jubila puede generar una plaza de interinidad, que indudablemente Z conseguiría en dura competencia con miles de parados, de tal manera que miembro ya de CI otra vez, la puede nombrar directora de M, con un par, que diría el otro. Dicho y hecho. Con la curiosidad de que Z pasa de ser la directora gerente de una institución, a ser la directora de uno de los subcentros que la forman. La degradación (entiéndase en sentido militar) no importó demasiado a Z. Como curiosidad sería interesantísimo que se indicase a qué se dedica el marido de Z, todo un descubrimiento.
Hay dos curiosidades más que vienen al caso, la primera es que la inmensa mayoría de los contratados temporales de X en CI pertenecen a una zona de la provincia llamada O Salnés, saquen ya ustedes la conclusión del origen geográfico de X; la otra es el papel de los sindicatos en todo esto, cerrar el pico y mirar para otro lado, ese papel que han jugado sindicalistas tan queridos en mi casa como P y Pe resulta totalmente incomprensible y fuera de lugar, y esto es a título de hijo, nada sabe el padre de la existencia de esta web.
Conclusión. No discutiré yo la legalidad de todo el proceso que se ha relatado, así sea, pero que duda cabe que es un comportamiento repugnante y de una inmoralidad enorme, muy representativo, por otra parte, del individuo X y la institución que preside.
Por aclarar el cuento, diremos que la institución que preside X es la Diputación de Pontevedra, los demás cabos átenlos ustedes mismos.
P.S ¿Y la SER, Radiopontevedra, que opina de todo esto?
lunes, 2 de enero de 2012
CANTANDO HIMNOS
A fuerza de leer libros sobre el nazismo, en busca de las respuestas pertinentes a las preguntas elementales que cualquier persona se plantea al indagar en el tema, creo que resumidas todas en la genérica ¿cómo pudo ser posible?, uno se da cuenta que el nazismo, además de haber sido un producto alemán, en cuanto a que toda Alemania fue culpable del mismo, es un producto universal, en cuanto a pauta de comportamiento que podemos observar en cualquier sociedad ante los fanatismos.
Reconozco que mentar el mal absoluto en el mismo texto que otros fanatismos tiene su punto de injusticia, pero considerando el extremo al que puede llegar el hombre, creo que es pertinente tenerlo presente para abordar otros fanatismos actuales con rigor y sin medias tintas, advirtiendo al personal que somos una raza capaz de todo y que hay que andar con tino ante las soflamas de cualquier individuo o grupo iluminado, por muy gilipollas que nos parezcan.
Desfiles místicos; cobardía y silencio; soplones de alcantarilla; miradas opacas; sumisión ante leyes, órdenes y normativas; ignorancia de la realidad; aceptación de la propaganda como verdad absoluta; la presión de los semejantes; eso y otros muchos aspectos en Alemania fueron el germen del mal. El servilismo absoluto a prohombres e ideas sin querer reflexionar sobre los rostros de tales y sobre las posibles consecuencias de las mismas. Padres de familia, obreros de astilleros frente a pelotones de fusilamiento, amas de casa extasiadas ante la figura del líder… No es interés del texto enumerar ni todas las causas ni todos los actos de aquel periodo, pero sí ejemplificar alguno de los elementos que convierten a una sociedad en un magma de ignorancia ciega, de servilismo que permite que tales individuos consumen su Apocalipsis.
De todos esos aspectos podemos extraer alguna generalización en el comportamiento humano que podemos aplicar en otras sociedades, en otros tiempos sin que pierdan un punto de vigencia. Me refiero a la elevación de un hombre a la categoría de tipo, de ejemplo de la raza, de la nación o de la comunidad; la asunción de sus valores como los propios y eternos de sus conciudadanos; la visión de la patria como una madre a la que hay que proteger de un enemigo terrible, siempre cercano y vecino y que las más de las veces no ha causado daño alguno; la señalización de los antihéroes como enemigos de la patria o de la idea, como elementos que por no compartir los valores del tipo, no tienen derecho a pertenecer a la comunidad, en el extremo no tienen derecho a la vida; la consideración de la verdadera raza//nación que ha permanecido oculta por las más increíbles y crueles confabulaciones; la lucha desinteresada de los prohombres y sus seguidores por alcanzar el honorable destino que les corresponde; y el que más perplejo me deja, creer que uno mismo ha nacido para defender los valores universales de la raza//patria//nación, que esa es su misión y que lejos de cuestionárselo hay que aplaudirle tan grande sacrificio.
Pero comenzaba hablando de gilipollas que haciendo grupo con otros gilipollas se convierten en un conjunto la mar de peligroso. Vamos con ellos, con el caso que traigo entre manos y que es gran ejemplo de la gilipollez humana. Y yo también estaba allí. Eran mis tiempos universitarios, mi último año, recién aprobada la LOU por el gobierno Aznar (pronunciar su nombre aun hoy causa sonrojo), con la sucesión de huelgas, encierros y manifestaciones de toda la comunidad universitaria española, también la compostelana y también yo. No había leído el texto de la ley, como no lo había hecho el 95% de los 30000 universitarios que marchamos en la convocatoria más multitudinaria de aquella “lucha”, y, sin embargo, allí estábamos desfilando en procesión, pues era lo que se suponía que teníamos que hacer, era nuestro momento, del mismo modo que lo tuvieron nuestros padres, por fin teníamos algo nuestro con lo que combatir a la derecha. Pero nos faltaban argumentos y, por tanto razones, pero lo hicimos como una masa de borregos que balan soflamas tópicas y trilladas: defensa de la universidad pública, lucha contra las desigualdades, universidad universal y gratuita para todos… Probablemente la LOU atacase esos principios y otros muchos, pero ¿quién lo sabía?, ¿quién estaba informado? Pero allí estábamos, borregos todos, luchando por unos principios. Pero hay diversas clases de borregos, en aquellas procesiones nos acompañaban los que podríamos denominar como churras y merinas todo en uno, los más destacados luchadores, los jóvenes nacionalistas, tan cargados de razones como los que más, mucho más comprometidos y sin duda alguna mucho más ignorantes que el resto de universitarios. De ellos partieron las acciones bélicas más intensas y los comportamientos menos democráticos de aquellos días, incluido el señor Aznar. Cómo no mencionar aquel encierro de la Facultad de Filología que cuatro, y digo cuatro cuando sí, en verdad eran cuarenta, miembros destacados de los sindicatos CAF y otros que no recuerdo, lo decidieron en asamblea multitudinaria, cuarenta y cuatro participantes. Aquellas asambleas, paradigma de la estupidez y eternas hasta el aburrimiento, consiguieron perpetuar en primer lugar el encierro y posteriormente la huelga indefinida los meses de noviembre y diciembre de aquel año. El personal aborregado que íbamos a las manifestaciones empezábamos a estar hasta los mismos de aquel procedimiento, y no sin un berrinche padre de los que perdieron la votación, conseguimos volver a las clases y plantear otra clase de lucha, que tampoco llegó a nada, puesto que no se puso en marcha. En definitiva, la idea nos mantuvo en liza desconociendo la idea. Pero nos dejamos llevar por aquellos que nos quisieron manipular, sin preguntarnos verdaderamente el sentido de toda aquella revuelta y sin informarnos en ningún momento de contra lo que luchábamos. Parecería que todo esto no es motivo suficiente para hablar de gilipollas y del peligro latente que toda sociedad tiene de convertirse en nazi. Pero quizá con la guinda de lo dicho anteriormente se pueda percibir más claramente: aquellas manifestaciones terminaban en un buen número en la plaza Roja de Santiago, a una de ellas asistí también, y después de un buen recorrido por la ciudad allí estábamos congregados al final del camino, haciendo corro (la plaza es circular) escuchamos el manifiesto pertinente a cada manifestación, dio fin a su lectura una muchacha que no conocía pero que sin duda habría destacado en algo para encargarse de tan alto honor, y allí al unísono buena parte de los congregados levantó el puño y cantó el himno gallego con profundo sentimiento. Todo comentario sería redundante, habla por sí mismo el hecho. Fue tal el sonrojo que me produjo ver aquella manifestación de fervor patriótico que decidí no volver a una manifestación.
Borregos, gilipollas serviles sin capacidad de crítica ni de raciocinio, fácilmente manipulables por propaganda, siempre que se plantee un enemigo, y patriotas son comunes a toda sociedad y todo país. Los nazis llegaron al extremo en todo, pero en sus comienzos fueron iguales que todo fanatismo. Solo falta decidir que camino tomaremos nosotros, yo lo tengo claro, no me atrae ser un gilipollas.
lunes, 3 de octubre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
CENIZAS VERDES Y ALMAS ROTAS
Impresiona el pequeño país alpino en su desbordante naturalidad. Con el recuerdo cercano de su visita me pregunto desde cuándo Austria tiene esta apariencia, o mejor planteado, si sus habitantes y visitantes lo han percibido del mismo modo que yo, si su apariencia natural, más allá de las mejores o perores condiciones de vida de sus habitantes, ha sido verde, reluciente verde como es ahora, a lo largo de los tiempos.
Si así fuese cómo es posible que el abono de tan hermosos campos fuesen las cenizas de seres humanos. Cómo no cuestionarse qué pudo haber pasado en un país de cuento para que sus habitantes se abrazasen con entusiasmo y fervor al mal absoluto, al peor de los males desde que el hombre es hombre. Cómo poder comprender que a 100 km escasos de esta estampa el hombre construyese el lager de Mauthausen, y que sus habitantes fuesen las chispas de la muerte.
Quiero pensar que la belleza del paisaje es su forma de pedir perdón, que Austria era antes de los años 30 un país horrendo, de inhumana perspectiva; que cada campo tupido por la hierba es un homenaje al hombre y una humillación perpetua de rodillas; que cada hogar en madera construido es una morada del perdón eterno por las peores pesadillas; que cada abeto que cobija las nieblas del hombre es una celebración de la vida en honor de los desamparados; que cada granero es un lamento por los silencios mas fértiles. Si no fuese así, si Austria siempre fuese tal y como hoy la vemos, sus habitantes merecen el peor de los reproches, la repugnancia del mundo entero, el dedo acusador de la vida señalando al infame, pues cómo entender que de tal sitio hubiesen surgido las perores fieras que se han conocido, cómo perdonar que viviendo en este paraíso el hombre quisiese ser el buitre del hombre, el sepulturero de la vida. Esa es su única escapatoria, pues más allá de su belleza redentora no hay en todo el Tirol una sola muestra de arrepentiemiento, ni la más sencilla placa o fuente, plaza o calle que pida perdón por el crimen absoluto. Si la belleza es eterna y no un arrepentimiento, debemos asustarnos pues el mal todavía no ha muerto.
LA ETERNIDAD EN CINCO MINUTOS
Amanda ansía esos cinco minutos mientras espera por Manuel, agotando su tiempo en el recuerdo de una eternidad que empieza rutianariamente a los pies de una fábrica, más allá de los días de muerte cuando todo se desvanece en una mueca del destino, poderosa, que siega las muñecas en dos manantiales.
Pero Manuel es el deseo eterno de la felicidad reducida a cinco minutos, como una prudente muestra de humildad de quien sabe que no puede aspirar a más. Y la verdad, quién puede llegar a cinco minutos eternos al pie de una fábrica esperando a Manuel. Reducir el tiempo a cinco minutos se convierte en una quimera, en una aventura errante de quien no tiene tiempo más allá de su desesperación. En el continuo vagar errante de una vida a una fábrica donde la eternidad se encuentra con lo efímero de la existencia, Manuel es la única prueba de nuestra vida.
Transmite puro dolor la espera de Amanda y sus cinco minutos con Manuel en la fábrica, pero quién podría ser capaz de llenar su vida en cinco minutos al día de auténtica vocación, quiénes pueden lamentar su vida por la pérdida de cinco minutos al pie de una fábrica, quiénes han alcanzado al menos esos cinco minutos de eternidad.
miércoles, 25 de mayo de 2011
PRURITO DE LEY
En efecto absurdo todo esto, pero qué quieren que les diga, verosímil en el marco de legislaro absolutamente todo que ya tenemos en España. Piensen un poco, hoy en día no puedes fumarte un cigarro en un bar, está prohibido, y por lo tanto a la intemperie, con lo que es probable que pases frío o te mojes en invierno; en muchos lugares, Pontevedra, por ejemplo, está prohibido, so pena de sanción económica, tomarse una cerveza o copa en la calle, con lo que te achicharras en verano, joder si eres fumador y bebedor!!!!! debemos ir en mi ciudad a 30, no 35 ni 25 ni 48 (ante lo que estuvieron tentados) sino a 30, so pena de multaza económica; desde hace unos meses debemos ir a 110 bajo amenaza de sanción, y ahora el razonamiento: vaya manera de tocar las narices teniendo en cuenta que los cuentakilómetros de los coches van de 20 en 20 y, salvo algunas excepciones, que las habrá, no marcan 110, con lo que acertar es facilísimo, piénsenlo desde este punto de vista, cuando se podía ir a 120 el personal iba a 120 o 140 o 160, ¿conocen ustedes algún capullo que haya sido multado por ir a 13o, 150 o 170? seguro que no y la razón es simple, es más fácil para el conductor controlar la velocidad en base a los numeritos del cuentakilómetros, pues ahora a 110, si de verdad se trata de ahorrarnos una pasta en combustible ¿por qué no lo ponen en 100 y dejan de tocarnos las narices? ¿quién es capaz de ir a 110?. En otro ámbito, los alumnos en los institutos no pueden ir al baño en las horas de clase, no me digáis que no se habla de esto profes, que yo también soy tal, y entre hora y hora no se puede salir del aula, o eso se pretende, luego queda el recreo para echarse el pis de rigor que se suele echar cada 6 horas, pero resulta que en el recreo no te dejan ir al servicio que está en la segunda planta porque no se puede estar en los pasillos en el recreo, por tanto queda un servicio de la planta baja, con suerte, para 1000 alumnos, y después no queremos que los baños huelan a humo; no se queda ahí, un alumno de 17 años que cursa 2º de bachillerato no puede salir y entrar del centro cuando le place, cómo si eso fuese de locos, mal nos trataron a nosotros que podíamos desde los 14, cuando entrábamos en 1º de BUP, es que en verdad les puede pasar un coche por encima, y a ver después quién es el responsable (o el coche o el alumno, digo yo, vaya), sin embargo ese mismo nene o nena, que en esto si soy porculero, puede llegar borracho a casa el sábado a las 5 de la mañana, u más que diría el otro, como hicimos todos por otra parte...
Podríamos llegar con el absurdo hasta donde nos diese la gana, solo quería mostrar la anulación del individuo a la que estamos sometidos, con tanta paranoia legislativa sobre minucias que en verdad no suponen nada, que no respetan ni garantizan derechos, que no facilitan el día a día, que no tienen ninguna utilidad práctica o protegen derechos esenciales. Pero es así como nos tratan, una completa y absoluta negación de la persona, de su responsabilidad, de su capacidad de decisión, etc etc. ¿Cómo extrañarnos después que políticos cuanto más corruptos más votos reciben? Entre otras cuestiones que se me ocurren. Estamos anestesiados a base de normas ridículas mientras se nos cuelan los sapos más gordos. A seguir así españolitos.
sábado, 21 de mayo de 2011
DE PÁJAROS DE MAL AGÜERO

viernes, 20 de mayo de 2011
EL MAL TAMBIÉN SIRVE MORTADELA
lunes, 16 de mayo de 2011
FELIZ ALDEA
Hoy es mi cumpleaños y me he acordado de mi abuelo muerto hace ya 17 años, preso político que deambuló por las cárceles de Franco tres años y medio. Algún día escarbaré en los recuerdos de mi padre para conocer la historia de mi abuelo. El hombre que conocí era quien me llevaba con las vacas y con quien bebía en aquella fuente, con quien quemábamos y limpiábamos el cerdo, quien me dibujaba gallinas en las libretas, quien encendia el fuego. El hombre que conocí era un hombre bueno. El hombre que fue lo mató Franco.
No imaginas lo que te recuerdo, hoy muchísimo.
viernes, 13 de mayo de 2011
AMNESIA
Se me cayeron las ganas de estar despierto.
Esta noche pasada entre sudores de sábanas,
hablé a solas rompiendo los cristales
de botellas muertas.
ELOGIO DEL CORAZÓN HERIDO POR UN ERIZO
Es el simple paseo de un caminante vereda arriba, entre álamos centenarios floreciendo en una primavera tardía, el abeto que pierde boca arriba las piñas, su fruto como cerámicas chinas, el arroyo casi imperceptible entre los juncos y bajo las ruinas de un olvidado pueblo abandonado que ahora pisan estos pies. En frente el horizonte que serpentea entre riscos y peñascos, saltos casi intrépidos y rastros de gigantes. Unas nubes bajas de tan alto que ya estamos amenazan sombras que no lluvia y al fondo en el estanque las ranas croan su festividad orgiástica. Rumores de pisadas suaves, miedosas y casi ausentes siguen nuestros pasos. Es el erizo que come las lombrices descubiertas entre el fango de los zapatos. A dos metros casi imperceptible y sin tocarme, siento sus púas que se clavan en la carne. Después de un paso suben pantorrilla arriba arrastrándome al desastre y las lombrices ríen siguiendo el surco de sangre. Antes de saltar otra vez el arroyo siento una punzada en el ombligo, desatado, que libera mis entrañas, festín de lombrices entre las telarañas. El arroyo queda atrás a un lado de los pinos, procesiones de gusanos avanzan a compás. Y otra daga que atraviesa dedos, manos y brazos alojándose en el cuello como un parásito. Bajo el sombrío atardecer de hojas, nubes y pájaros percibo en este paso santo el hachazo de la última punzada, entre sístole y diástole de fría plata, la herida que supura amarga miera de vida, dulce muerte de color.
sábado, 18 de diciembre de 2010
ANUNCIACIÓN
Suena Chopin de fondo otra vez. Hoy me he levantado demasiado pronto, después de haber dormido poco, sin demasiada justificación tras una noche ridícula; no resulta fácil explicar por qué perdemos el tiempo con tan poca vergüenza, para después seguir perdiéndolo lamentando que rápido se nos va de las manos. Todos seremos contradictorios, cada uno a su manera.
No he visto el mar esta mañana, ni las anteriores, casi nunca lo hago de hecho, y no tengo más que descorrer una cortina que cae como un harapo viejo en la ventana. Me pregunto si lo echaría en falta si no pudiese verlo, ahora que lo tengo todos los días frente a mí. No se debe explicar nunca una metáfora, esta vez me lo permito, esa es mi vida, un paso por la realidad sin ningún conocimiento, está ahí mismo y me la pierdo en elucubraciones estúpidas sobre el sinsentido del tiempo, de la muerte, de la vida; inevitablemente recordaré la vida no vivida. Me faltan agallas para todo. Sentir el impulso que siento y no avanzar, supongo que podría ser una definición válida para la cobardía, los cimientos de toda frustración.
Podría salir al balcón y respirar, ver y sentir la brisa que se acerca calle arriba meciendo los árboles, pero no lo hago, veo el balcón sin darme cuenta que no existe si no es para estar en él. Pero asomarse a un balcón extraño sin compañía me produce hastío. Conocer una realidad por el hecho mismo de conocerla carece de atractivo. Pero yo no tengo fines. He reconocido que soy contradictorio, no culpéis mi desgana. Parecería demasiado sensato para mi vida asomarme, dar un paso a las alturas suspendidas, y mirar los edificios de enfrente, las ventanas con las persianas subidas, la ropa tendida, una joven cambiándose en su cuarto, la luz de una televisión que parpadea un partido…
Camino del trabajo, conduciendo entre los peñascos secos de esta horrible ciudad azul, celeste como antes fue nombrada, suelo caer en la tentación de cuestionarme qué hago aquí; en esos momentos en los que el pie aprieta el acelerador dejando a un lado, desde las alturas, edificios emblemáticos, el puerto y un cabo allá a lo lejos, cuestiono la realidad de mi existencia, lo absurdo del viaje que he realizado hasta ese momento acelerado. Y no debo dar rienda suelta a la nostalgia, pues consigue ser la esencia misma de mi existencia, un neumático desgastado en el asfalto. Pero cómo no soñar cada día en el viaje con nostalgias pasadas, cuando las ruedas se arrastran entre las nieblas de las montañas secas, el brillo cegador del oceánico plástico y el azul estancado de un mar en ruinas. Digamos que las tempestades, la tensa espera del peñasco ante la furia del océano, la melancólica espera del ser humano fluyendo errante entre cocinas de fuego, los paseos salpicados de barro y las hojas de los árboles caídas son un oasis desesperado que anuncia una derrota.
sábado, 11 de diciembre de 2010
CON EL CORAZÓN
Lo siento amigo, lo siento.
viernes, 5 de noviembre de 2010
POESÍA DEL ENCUENTRO
Enfilaba la vereda nuestros pasos
sobre un mar de nubes bajas,
entre encinas y peñascos
los dos gimiendo las palabras.
Entre saltos y cabriolas repuntaban
en lo alto de nuestras cumbres
vuelos de abejas soñadas
dejando un rastro de azufre.
Del simpático compás los elementos
de nuestra materia recubiertos
brotaron en caudalosa fuente
de aquellas ramas acechantes.
Segando la hoja inherte
el vuelo de un buitre amargo
llevó consigo las cenizas
de aquel fuego envenenado
miércoles, 3 de noviembre de 2010
POESÍA DEL DESENCUENTRO
Y pensar que podrías en la amarga
miel de mis pestañas encontrar
aquel sol que algún día navegó
arropado en nuestra almohada…
Que ciegos resultaron tus oídos
ante aquellas voces que mirabas
a fuego escritas en mis manos
y en agua pura derramadas.
Y seguir aquellos pasos por la acera
escuchando tus caricias contra el suelo
mientras un martillo golpeaba
aquel racimo interno desplegado.
Besos en las paredes blancas
en cenizas de miradas esparcidos
con una luz de dolores vagos, peregrinos
de idas y venidas recordadas.
martes, 6 de julio de 2010
CONTINUACIÓN VI
Miré por la ventana otra vez, unas nubes bajas a lo lejos hacían una línea lisa y paralela al suelo, ascendían como el algodón en figuras extrañas que aquella tarde no quise concretar. Siempre observo con curiosidad como la gente se siente bien discutiendo las cuestiones más elementales, martilleadas en el yunque de una fragua abandonada, al compás del paso firme y cadencioso del tren. El legionario marchó a lo largo del vagón, no llevaba quesos en las manos.
martes, 29 de junio de 2010
CONTINUACIÓN V
Cuántos misterios puede encerrar un simple coche 5 de un TALGO. Unas hermanas que no se llevan bien, la manifestación de orgullo consiguiente, el sector masculino de la familia medio mosca, y Umbertito perdido en la capital, con un amigo de los hijos de Carmen. Me pregunté que pensarían los viajeros de un tipo como yo, si llegarían a hacerse preguntas, alguna composición de lugar sobre mi papel en el viaje. No sospecharían que soy de Pontevedra, y no creo que se imaginasen qué me había llevado a Madrid. A lo mejor les llamaría la atención compartir un vagón con un pontevedrés, intentarían acertar por qué iba en tren hacia Almería, qué se le habría perdido por allí. Muchas veces cuando viajo imagino que hablo con alguno de los pasajeros, siempre me muestro educado y perspicaz, muchas veces seductor. Tan bien llevo la conversación, que no resulto ni pesado, ni narcisista, ni chulo de playa, están encantados de hablar conmigo, conocerme y sentir que en cualquier lugar se puede conocer gente muy interesante. Pero qué pensarían de mí los dichosos pasajeros, de qué modo ocupo sus vidas en el microcosmos móvil que compartimos.
Ahí fuera hay gente comiendo queso, pensé, puede que también bebiendo vino. Pero en el tren se abre la puerta, y un legionario de Viator entra vestido como legionario, con cara de legionario, perilla de legionario y chulería de legionario, cruza el vagón y se pierde camino de la cafetería. Me pregunté si los quesos manchegos tendrían leche de cabra y si a los legionarios les gustaría el queso. Seguro que no lo prueban en un bar.
Pero además de quesos en la Mancha, hay cobertura de teléfono, irregular, pero cobertura al fin y al cabo. Mi compañera agarra su móvil y llama a Carmen, “Hola Carmen, Miguelito (que así se llama B) ha cantado la gallina, sí, le ha contado todo a Rosa (que así se llama su madre), en fin. Le he dicho que me despisté pero que al final fue solo un susto”. No quiso dar mucha más trascendencia a la conversación, en verdad llamaba por el otro asunto, el peliagudo, cuando hay familia de por medio ya se sabe, tintes dramáticos. Pero antes de que se lanzase tuvo unos segundos de recuerdo para Umbertito, “sí, va todo el camino tranquilito, se durmió un rato, ahora va viendo la peli; hablaré después con él”. Pobre Umbertito, tan rubio, tan niño, tan tierno y con esa mami tan conversadora. Como un chispazo de electricidad aireó el asunto “me llamó Diego”, ya no había marcha atrás. “Pues está mosqueado. Sí, no le sentó bien que no llamase. Pero claro, yo le dije que esperaba que llamasen ellos, que les tocaba organizar a ellos, y que como no llamaron pues que hice planes contigo y con los niños”, sin duda confirmación por parte de Carmen. “Si es que no me correspondía a mí organizarlo todo, aunque también le dije que por Clara no me apetecía mucho”, ligero tono de autocomplacencia, “está claro que eran ellos quienes tenían que haberlo organizado todo, que además yo iba a estar en tu casa y ya le dije, que fíjate qué comprensiva Carmen que le parecía bien que fuese a la comida. Luego se nos cortó, falla mucho la cobertura. Pues sí, pero bueno, que se le notaba que no le había hecho mucha gracia. Venga, otro día hablamos, te aviso cuando lleguemos”. Despedida tierna y cuelgue de teléfono. Puse una de esas caras irónicas que todos nos guardamos cuando queremos decirle a alguien sí, ya ya, lo que tu digas morena. Tan solo la miré de refilón, girando un poco la cabeza, mirándola distraído y con aires de suficiencia, estoy seguro de que entendió el mensaje.

